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viernes, 13 de febrero de 2009

¿QUÉ ES EL BELAUNDISMO?

¿Qué es el belaundismo y cómo se manifiesta en el espectro político? El belaundismo puede ser definido como una propuesta sociopolítica peruana que, nacida del temor a los extremos, busca el equilibrio político entre las fuerzas en pugna. Por ello es circunstancial.
Belaunde se hizo Presidente del Perú gracias a los votos que no querían apostar al APRA. El temor al APRA, que para algunos representaba un salto al vacío, ayudó a que muchos ciudadanos peruanos apostaran por esa propuesta sociopolítica buscara un refugio ante el miedo de entrar a un lugar que consideraban potencialmente violento. Esto en la década de los 50.
El belaundismo más que una corriente político-ideológica, podría tratarse de un espacio de transacción política concretada por una propuesta electoral. Un espacio de transacción que naciera en el país tras la imposibilidad de excluir al partido aprista del establishment. El belaundismo hizo posible que la oligarquía se retirara del mando del país sin ser derrotada del todo. La oligarquía peruana dejó el fajín presidencial pero continuó con el botín en sus manos. Esto fue lo que quiso Velasco remediar, y lo intentó con relativo éxito. Pero este es otro tema. Sigamos con el belaundismo.
El belaundismo representa, por tanto, un paso adelante en el proceso democratizador de nuestra sociedad. Al inicio, allá por los 50, con su sola presencia arrebata al APRA parte de su electorado, lo arrebata de las calles, lo debilita, y como irónica consecuencia para el partido de la estrella, lo hacía a ésta más aceptable al establecimiento político de aquel entonces. Por eso el espacio del belaundismo representa un espacio de transacción y un avance democratizador en el Perú.
Desde este punto de vista, el belaundismo no puede contenerse en un partido político, sino que “vaga” por decirlo así de un partido a otro, y según las circunstancias y los tiempos políticos. En los 80 el belaundismo peruano estuvo contenido en Acción Popular. En los 90 desapareció del mapa político principal y fue prácticamente arrinconado. En el 2000 reaparecería en Perú Posible y a partir del 2006 el belaundismo estaría contenido en el Partido Aprista Peruano.
¿Qué es entonces el belaundismo? Un espacio de transacción política entre dos polos que conceptualmente se niegan a negociar. Cuando se presenta un juego de suma cero aparece el belaundismo para transformar este punto crítico en un juego de suma positivo entre los actores políticos en pugna electoral. Por eso el lema “Adelante” es preciso durante la aparición del belaundismo en el Perú. Y por eso también su necesidad histórica.
Según este punto de vista, y ya como consecuencia de este planteamiento, sería el APRA y no Acción Popular quien ocupara el espacio de transacción en el país actualmente y por lo tanto sería lo más cercano al belaundismo en el Perú hoy por hoy. Cuando el país se vio durante el proceso electoral del 2006 envuelto en una pugna entre la derechista Unidad Nacional y el izquierdista humalismo se decidió por una transacción electoral. Y es que el belaundismo no siempre sería una transacción concertada. Se trataría más bien de una salida política marcha forzada frente a una situación que aparece como peligrosa. Por eso la simbología de “el Huayco” es justo lo que puede aparecer como una característica del belaundismo “neto”. Así, en una lectura más atenta, no sería el APRA la que contendría el “belaundismo” actualmente, sino que la llegada al poder del APRA por segunda vez fue producto de una transacción entre sectores que previamente estaban distanciados. En este sentido el origen de este segundo gobierno aprista es belaundista. El partido aprista ha llegado a este nivel político sólo a través de muchas décadas de aprendizaje. Ahora los líderes apristas reconocen el valor del belaundismo en las figuras de Fernando Belaunde y Valentín Paniagua. En los 80 esto no sería posible.
Otra característica del belaundismo en el Perú es que es moderador. Y es moderador a pesar de que en determinadas circunstancias es “callejero”. Es moderador porque unifica criterios en el único punto en que es posible: las reglas de juego democrático. Pero a veces tiene manifestaciones callejeras especialmente cuando se enfrenta a una dictadura. El belaundismo siempre tiene como referente a las fuerzas antidemocráticas, ya sea porque luche contra ellas, ya sea porque se siente amenazada por la anti-democracia. De allí su corazón liberal en el terreno político. Cuando el tema central en la escena electoral se convierte en una pugna democracia-dictadura entonces esta pugna es resuelta según la fórmula belaundista: la transacción por la defensa de la democracia.
Con Fernando Belaunde por primera vez en la historia del Perú se aglutina una parte de la izquierda democrática, una parte del centro y una parte de la derecha democrática en un punto común: la democracia, o sea la negociación política para la inclusión. Incluir para resolver la amenaza autoritaria. De allí su centrismo. Por eso el belaundismo siempre es políticamente liberal. Aunque muchas veces se traiciona los términos de la transacción. Pero este liberalismo aunque siempre político no siempre es económico.
Antes que nada, el belaundismo es un fenómeno político. De transacción política. Y es dable la existencia de un belaundismo de izquierda, un belaundismo de centro o un belaundismo de derechas. La dirección económica puede variar, según varíen las correlaciones de fuerzas internas en la sociedad peruana, o en el contexto internacional. Pero siempre el belaundismo será políticamente liberal. Eso lo define: liberal e inclusivo. Por ello su tendencia centrista. Y es que se puede ser un gobierno inclusivo desde la derecha o desde la izquierda si se es políticamente liberal. Por ello, el belaundismo puede venir de cualquier dirección pero su tendencia es centrista. El hecho que la tendencia del belaundismo sea siempre centrista no es equivalente a decir que sea siempre centrista. Eso depende. Por eso algunos que reclaman en el interior de Acción Popular por posturas económicas no han entendido el verdadero significado del belaundismo en el Perú.
Algo más, y ya como consecuencia de mi planteamiento, se puede establecer el fin del belaundismo en el Perú. Vendrá el final del belaundismo cuando los extremos no puedan por cuenta propia amenazar la democracia peruana. Y esta circunstancia es relativa. Hoy la democracia en el país está amenazada por una propuesta radical que inspira temor en amplias capas de la sociedad peruana. Y esta propuesta –la humalista- garantiza de alguna manera la vigencia del “belaundismo” en el Perú de hoy. Sin embargo, se hacen necesarias dos condiciones para bosquejar el triunfo de la democracia peruana: un fracaso electoral de la propuesta humalista en el 2011 y un fortalecimiento del modelo económico nacional. Nada garantizaría que siquiera una de estas condiciones pueda darse: la crisis financiera -y ahora ya económica- y los datos de las encuestas de cara al 2011 más bien apuntan a la debilidad de la democracia en el país.
El Belaundismo, pues, cambiaría de rostro según el contexto electoral. Ayer nació contrapuesto al APRA, hoy contiene a la cúpula gobernante de este mismo partido. Y es que el belaundismo no es una propuesta de gobierno, es más bien una propuesta para llegar al gobierno. Su espacio es el centro ampliado, y este centro es siempre relativo y contextual. Por ello hablo de “tendencia centrista”. El belaundismo, además, tiene un inicio y un final: se inicia cuando el sistema político se abre al APRA y se acabará cuando triunfe la democracia. Y como espacio de transacción circunstancial podría también “dormir”. Esto pasó en los 90 y esto puede volver a ocurrir a partir del 2011. En oras palabras, el belaundismo tiene que ver con el nacimiento o el fin de la democracia en el Perú.
Por lo dicho, el belaundismo es una orientación política digna de defenderse. Los acciopopulistas deben conocer el significado del belaundismo, su propuesta política, su relatividad, y su fuerza contextual. Sólo conociendo la historia del Perú es como vamos a tener más claro la circularidad, y la repetitividad de los acontecimientos. La historia se repite, por lo que para contribuir a su progreso no sólo hay que conocerla, sino que hay que interpretarla, dándole sentido. Y esta repetición es la mayor garantía de la vigencia del belaundismo en el Perú.
Un saludo
Edson Baldeón
PD: no voy a bajar a responder a los insultos, los adjetivos y la piconería de mis críticos. Me considero belaundista y por eso estoy obligado a tolerarlos. Otro saludo.