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sábado, 30 de agosto de 2008

¿QUÉ SE PUEDE GENERALIZAR DE LA CAMPAÑA DE LOS EEUU?



Mi primera impresión es que de campaña americana se pueden generalizar básicamente tres cosas: 1º. El candidato. 2º. El discurso y 3º. Las estrategias de ataque y defensa. Hoy sólo me centraré en el candidato.
La gente, alguna gente señala, con razón, que es bueno tratar de aprender de la campaña estadounidense que luego pueda ser aplicada al caso peruano y especialmente en beneficio de nuestro partido. Pero cuando nos detenemos en pensar en cuáles pueden ser éstas tenemos grandes dificultades, pues quedan –y quedarán- los recuerdos más centrados en la forma, en algunas acciones centrales e incluso en la anécdota que en el fondo generalizable. Y es precisamente esto último lo que nos puede ser más útil.
Del caso americano podemos generalizar tres ítems.

I. Del candidato.
II. Del discurso
III. De las estrategias


I. Del candidato

Del candidato podemos generalizar básicamente tres aspectos.

1º. Características fisiológicas como parte de la promesa que representa.
2º. Las virtudes que representan (antropomorfolización de las virtudes), y
3º Los intangibles del candidato (inteligencia, memoria y los conocimientos)


1º. Características fisiológicas como parte de la promesa que representa.


Una primera cosa que debe quedar clara es la calidad del candidato, la oratoria del candidato, el saber exponer, el poder transmitir lo que desea transmitir y en la forma emocional en que lo pueda lograr es muy importante para medir la fuerza de la candidatura. Pero no se trata de que cualquier persona pueda hacer esta proeza. No, claramente tiene que ser una persona que lleve en sí una promesa. Que parte de la promesa lo lleve en el cuerpo físico. Parece una tontería pero cuestiones físicas: color de piel, aspecto físico, tono y fuerza de voz, pero también su capacidad de “posar”, su pose y capacidad de actuación y de autoengaño controlado, además de la trayectoria personal, los apoyos detrás de sus espaldas que no opaquen su capacidad de prometer, etc.

Digo bien cuando digo que parte de la promesa del candidato debe venir en su aspecto físico. Juventud, sexo y rasgos raciales pueden convertirse en una suerte de promesa de inclusión.
Es difícil que se admita esto abiertamente, pero la juventud relativa promete que se tiene la fuerza interna para hacer lo que se desea, que no va a dejarse mangonear por los poderes fácticos o no es parte de éste. Resolución, fuerza, decisión, independencia, eso significa relativa juventud en un candidato. Y esta resolución, fuerza, independencia y decisión pueden ser consideradas virtudes en un candidato pues le permitirán realizar lo que se promete. No es algo que se admita abiertamente y ni siquiera se comente mucho pero está allí y en algunos momentos funciona más directamente que en otros, especialmente cuando el oponente carece de estas “virtudes”.
El sexo del candidato también es importante pues el sexo no se reduce a los órganos genitales sino que puede ser considerado una forma de entender y de sentir las cosas que te rodean y por lo tanto de atender algunas cuestiones desatendidas. Lo hemos visto mucho últimamente, ser mujer es de por sí algo positivo ya sea siendo la candidata o su vice, por eso hace bien Mc Cain al colocar como su vice a una mujer. No sólo porque resalta el hecho que Obama no haya puesto como su vice a Hillary y algunas estadounidenses pueden sentirse excluidas, sino que recoge una promesa no sólo americana sino universal: encumbrar a la mujer es apostar por un mundo mejor. Ésa es la promesa que recoge el candidato del elefante. Y es bueno que sea así.
Los rasgos raciales también pueden funcionar como una manera de inclusión como en el caso de la mujer, pues no se trata sólo del color de la piel, sino de una sensibilidad diferente que se ha obtenido por la sedimentación de la discriminación de lo que se es. Básicamente ser racialmente distinto al blanco significa que se ha sido víctima del poder, y que por lo tanto se estaría en predisposición de ayudar al débil. Esa es la promesa y es una bonita promesa de inclusión. Y electoralmente muy atractiva cuando se está en una democracia, donde se aplica la regla de la mayoría y donde se sabe que la mayoría está excluida del poder.
Ahora, de ninguna manera el tener uno, dos o las tres de estas características te asegura nada, sólo te abre posibilidades. Estas posibilidades pueden darse o no pero ya dependen de otras cuestiones que seguiremos analizando. Y ojo, el hecho de ser hombre, blanco y viejo (no, no hablo de JAO sino de Mc Cain) no te saca del juego automáticamente, sino que disminuye tus potencialidades electorales, pero esto es tan cierto como cierto es que para ganar una elección no es necesario utilizar todas estas potencialidades, y que por lo tanto estas características no son definidoras.

Entonces el aspecto físico sí puede ser parte de una promesa, encubierta, indirecta, lo que se quiera, pero potencialmente fuerte. Potencialmente. Ahora cuando hablo de potencialmente significa que puede ayudar a convertir en votos otras cualidades de la candidatura. Y estas otras cualidades son también generalizables en Perú o los Estados Unidos. Pasemos al segundo punto.


2º. Las virtudes que representan (antropomorfolización de las virtudes)


La franqueza, la buena intención, decidido, sensible, culto, inteligente, sin vicios, sencillo, accesible al común, solidario, esforzado, resuelto, bondadoso, etc., son cualidades que la gente aprecia en un candidato pues permiten que se trabaje a favor de las mayorías. Las grandes virtudes lo que la gente anhela convierten en antropomórfica la política. Pero cómo es que se da este fenómeno? Creo que lo “antropormórfico” de nuestra política se debe a que la gente común y corriente ha internalizado algunas virtudes como la bondad, la solidaridad, la honradez, el esfuerzo, etc, Y estas virtudes abstractas en lo esencial son queridas por las personas y deseadas como buenas y dignas de ser cultivadas. Pero en realidad, estas virtudes son abstractas conceptualmente, pero sólo existen en la vida práctica porque hay personas que cultivan estas virtudes, por eso la gente común busca y espera encontrar estas virtudes en personas –no abstractamente-. Cuando se llevan campañas electorales los candidatos son presentados como un dechado de estas virtudes, y la gente se predispone a creer que esto puede existir y lo acepta así. Y lo acepta porque cree que estas virtudes incorporadas a la política por una personalidad es buena para el progreso de la sociedad y el bienestar de la gente.
Así una persona honrada hace cosas honradas y puede hacer que la política sea más honrada de lo que es. O una persona solidaria puede hacer que la solidaridad sea un eje en la vida política. Todo esto puede ser discutible, pero no importa, lo importante es que la gente común lo cree así y la política es por tanto es antropomórfica. Si lo dicho es cierto la política seguirá siendo antropomórfica. Y esto debe ser tomado como un dato de la realidad por los partidos.
Obama representa muchas virtudes en la campaña americana: la franqueza, la sencillez, la solidaridad con los débiles, el esfuerzo,… todo lo que hizo hermoso el llamado “sueño americano”. Él como persona representa eso.
Aunque creo que ni Obama ni nadie en el mundo está preparado para ser Presidente de los Estados Unidos. Ni Mc Cain, ni ninguno de los Clinton, ni Superman tienen las cualidades suficientes para hacerse del cargo más importante el mundo. Es mucho lo que se maneja para poder ser merecido por alguien. Las personas tenemos vicios y virtudes, y nadie escapa a esto. Cualquier persona que sea escrudiñada en lo más mínimo de su personalidad pronto le será descubierta aspectos que le hacen inmerecedor del cargo. No importa si se trata de la más acabada personalidad. Simplemente el ser humano es “defectuoso” por naturaleza, y la persona virtuosa sólo está en la cabeza de los que aceptan esta idealización.
El buen candidato no es 100 % virtuoso, sino que tiene la capacidad de parecer lo más cercano a este ideal, sin necesariamente engañar a la gente.


3º Los intangibles del candidato (inteligencia, memoria y los conocimientos)

El tercer aspecto que tiene que ver con la personalidad del candidato tiene que ver con su forma de exponer las cosas. La inteligencia es central en este caso. Un candidato inteligente puede darse cuenta del poder de las formas de transmitir su mensaje. Digo inteligencia pues el candidato juega con la mente de las personas, juega a seducirlas, la modulación de su voz, la intensidad de su decir, la concatenación de su mirada con el movimiento de sus manos, etc. Todo es puesto al servicio del convencimiento. El candidato vence literalmente a su interlocutor y sobrepasa todas las barreras que el interlocutor ponga en la interrelación que se establece. El candidato vence pero con el consentimiento de su vencido. Pero para que venza tiene que decir lo justo. No tiene que alucinar sino la gente lo va a considerar un idiota. Tiene que saberse poner en contacto emocional de su interlocutor, decirle lo que la gente quiere escuchar. Cuando la gente escucha lo que quiere escuchar entonces recién puede el candidato llevarlo más allá y seducirlo. Esta seducción tiene que ver con repetir lo que la gente quiere escuchar pero con otras palabras de tal forma que va direccionándolo a un formato donde lo central es la emoción. Luego de decir a la gente lo que quiere escuchar el candidato tiene que emocionar si quiere avanzar en “encadenar” el voto a su favor. Este encadenamiento significa tejer filigrana.
Si bien un candidato inicia su mensaje racional que lo va desarrollando también tiene que tener un mensaje “irracional”, algo que no se quedé en la razón sino que se introduzca en la emoción de la gente. Ayuda mucho ser joven, mujer o “étnico”, pues es más fácil la empatía, al predisponer al elector a escucharte y esto tienes que convertirlo en atención. Los ojos y los oídos, el candidato tiene que saber que no hay magia sino percepciones fisiológicas que debe saber utilizar. La emoción misma tiene que ser racionalizada, por lo menos en sus límites. Es difícil emocionar a la gente. Tantas veces que se han decepcionado que se ponen más difíciles. La trayectoria del personal candidato, o la propaganda que de de ésta es muy importante pues la gente siente distancia con los políticos pero si ve que alguien se levanta de muy abajo por ejemplo y logra convertirse en candidato a la Presidencia puede ver en esto a alguien que le emocione. Por la razón de que en sus adentros la gente común aspira a llegar lo más alto posible, y eso se convierte en una idea, en algunos en un proyecto, en otros en un sueño, pero la idea está allí, rondándole la cabeza, y luego lo proyecta en sus hijos, en una actriz de telenovela, en una Dina Paucar, en un futbolista que sale de los bajos fondos, etc. La gente sueña, y el candidato utiliza estos sueños. Es que la gente se siente entupida cuando ve que sus sueños son inalcanzables pero se ve aliviada de solo pensar que era posible alcanzarlo, porque otro lo logró entonces hay siempre un resquicio para que algún día se cumpla ese sueño. El candidato tiene que representar ese sueño en alguna forma. La propaganda de la biografía ayuda mucho. Y el ataque de los rivales hace mucho daño.
La vez pasada estaba averiguando acerca de si existe alguna operación que modifique la voz, la haga más sensible a la transmisión de las emociones. Quería saber el precio. No encontré mucho, pero sigo averiguando. Pero tengo la idea firme de que la voz, su fortaleza, su flexibilidad, su claridad, etc, son básico en un candidato de masas. Y lo son porque puede apuntar a las emociones de la gente, hacerle sentir que lo que el candidato le transmite es sentido y querido por el candidato, y que por lo tanto transmite que es confiable en lo que dice.
El tener condiciones oratorias es apoyado no sólo en si es mujer, “étnico” o joven sino también en su capacidad de actuar. El candidato tiene que sentir lo que dice, tiene que creer lo que dice, aunque no lo crea tiene creerlo al momento de decirlo. Pequeños detalles hacen la diferencia cuando alguien habla creyendo lo que dice y cuando habla sin creerlo. Pero estos pequeños detalles son básicos si se pretende emocionar a la gente. Obama actúa, a mi no me quedan dudas, García Pérez actúa estoy convencido. Por que en los momentos que hablan ellos creen porque quieren creer. Creer puede convertirse en una decisión política para un candidato. No se trata de que engañe sino de que procese, internalice y asuma eso que dice.
Y aquí vine en ayuda la inteligencia, pues no se dice lo que un candidato dice si no es una apersona inteligente. Un discurso básicamente hilvana ideas: palabra tras palabra, frase tras frase, idea tras idea, discurso tras discurso. No es una tarea para cualquiera, se tiene que tener el don de la memoria, del conocimiento y de la inteligencia. Se equivocan quienes quieran convertir en diamante el poto de una botella sólo porque tiene una buena voz y ganas de conseguir votos. Simplemente no se puede. El candidato tiene que estar equipado de intangibles que claramente lo distingan de los comunes. La inteligencia es clave, la personalidad del candidato, que le permitan responder adecuadamente en contextos cambiantes y ante grupos diferentes, salvaguardando el discurso central que lo distingue. No es fácil pero sí es posible. Con un candidato inteligente sí es posible.
Por más que he tratado de ser breve los detalles me obligan a extenderme, y es que los detalles sí importan, e importan un montón. Y eso que sólo me estoy refiriendo a los detalles generalizables, tanto en los EEUU como en el Perú. Seguiré luego con el discurso. He escuchado el discurso de Obama antes de ayer dos veces en inglés y dos en español, tratando de encontrar lo que hay detrás. No sé si lo he conseguido, en todo caso será tema de otro día.
Saludos
Edson Baldeón



viernes, 29 de agosto de 2008

VITOCHO EN EEUU

Vitocho está en EEUU. Y los acciopopulistas vemos en esto algo positivo. Es bueno para el partido que su Presidente esté en la Convención Demócrata. ¿Y por qué es e bueno tal hecho? Porque gran parte de la fuerza de AP tiene que ver con el estado de ánimo de los militantes, por eso el que la gente crea que tiene en García Belaunde alguien de tal importancia que ha sido invitado a la mismísima convención puede reflejarse positivamente en el estado de ánimo de algunos militantes. Ese sólo hecho es bueno. Ese sólo hecho justifica la asistencia del Presidente de AP en el lanzamiento oficial de la candidatura de Obama. Qué vaya, que haga lo que tiene que hacer, y si saca provecho personal enhorabuena. No es pecado. Además, lo que hace Vitocho es lo que espero de un Presidente de AP: que acumule poder político, ya sea hilvanando el proyecto con Toledo, ya sea rozándose con personalidades americanas, etc…

Al principio cuando leí a Mansilla lo tome como una joda más de su parte, algo sin importancia. Por eso me parece desproporcionado que se le diga envidioso, y no me parece político que Mansilla le responda. Estas cosas no se deben responder. Pero claro, él no asume que es político. En principio, creo que si el Presidente ha sido invitado debe ir, y es bueno que así sea. La controversia es si fue invitado o se “coló” con Toledo. Yo prefiero creer que fue invitado. Es bueno creer así y si no fue así tampoco me disgustaría, pues se trata de la Convención Demócrata, no es cualquier cosa. Es un honor estar y ser testigo de un suceso seguido por millones de personas alrededor del mundo.

Saliendo del tema. Obama es un buen candidato. No lo dudo, y tal vez sea un buen Presidente. Pero eso sólo lo sabremos conforme se den los hechos mismos. Pero una persona que ha hecho lo que él ha hecho merece algo más que la duda positiva.

El hecho de que el próximo Presidente de los Estados Unidos pueda ser un negro, no nos engañemos, no va a resolver el problema racial en los EEUU, al contrario puede suceder todo lo contrario. Pero es posible que sea útil a largo plazo. En Perú, por ejemplo, el que Toledo haya sido Presidente no ha disminuido un ápice la discriminación, pero ha sido un hito. Y es bueno que haya sido así. Es el proceso lo que cuenta, nadie pide una varita mágica para deshacernos de problemas que arrastramos de siglos. Pero hay cosas también importantes que ofrece.

Obama tuvo un buen discurso y seguramente va a despuntar en las encuestas, y se mantendrá arriba varias semanas, pero los republicanos saben cuando atacar, y de qué forma hacerlo. Cualquier pronóstico que se haga es, por el momento, solamente producto de los deseos de quien emite tal vaticinio.

Los analistas asumen que Obama suba luego de su discurso en la Convención demócrata. Pero por más que suba como la espuma, el bando republicano sabe que esas son cosas que van y vienen. Putin se mete en la campaña americana responsabilizando al gobierno americano de la irresponsabilidad de manipular a Georgia, y forzar el desenlace tal como lo vimos en la llamada guerra del Caucaso. Pero quién le cree a Putin. Todas las cosas importantes que ocurran de aquí a noviembre van a ser sopesados teniendo en cuenta la campaña americana, ahora ya en su recta final.

A propósito, no es que Obama ceda a Hillary y Bill Clinton espacios políticos a pesar que aseguró en las primarias que eran de la élite de Washington a diferencia de él mismo que representa el cambio. Pensar de esta forma es una tontería. Ya no compiten Clinton y Obama, ahora compiten el Partido Demócrata y el Republicano. Y así es asumido tanto por Obama como por los Clinton. Y es bueno que ellos se comporten como parte del partido y no como ex rivales del candidato demócrata. Lo demás son comentarios irresponsables y fuera de contexto. La madurez significa avanzar, y avanzar es marchar adelante.

Obama es un candidato fuerte y débil a la vez. Compacto como el cristal pero como éste puede ser quebrado. Los analistas decían en EEUU que Clinton fue una candidata excelente pero Obama era una suerte de fenómeno político. La desgracia para los demócratas es que esa calidad de “fenómeno” lo expone a la saturación, y a todos los riesgos de alguien que va a ser el centro de todos los ataques y estrategias del gobernante partido republicano. Desde aquí seguiremos las incidencias de la campaña americana, y se aprenderá de ella ya interpretada en términos generales, y generalizables. El Perú no es América.

Los demócratas harán lo que saben hacer en campaña y que los republicanos han copiado tan bien en la última campaña con Bush. Lamentablemente la suerte de Obama no va a depender sólo de lo que haga. No creo que ni aún acompañándose con todos los jerarcas del partido vaya a “centrarse” en el tablero político, ante la pasividad de los republicanos. Éstos van a tratar de expulsarlo a los márgenes, ya lo hacen convirtiendo esta elección en una suerte de plebiscito acerca de la capacidad de gobernante de Obama, utilizando incluso la propia popularidad del candidato demócrata.

Obama a estas alturas ya no aspira a “la nueva mayoría” a pesar de que lo diga en su campaña o lo haya referido en su mensaje de anoche. Su campaña tiene claramente que centrarse en demostrar que puede ser confiable como Comandante en Jefe desde el primer día, una personalidad confiable. El riesgo es que no existe una personalidad en la que todos puedan confiar, no existe esta persona, pues todos los candidatos tienen problemas de todo tipo. No lo digo por Obama sino en términos conceptuales. Por eso es un riesgo que le alumbren a Obama más allá de lo normal. Claramente la política americana va a dirigirse de tal forma que le dé una manito a Mc Cain. Muchas de las palabras, promesas e incluso sloganes que Obama utilizara en las primarias serán insuficientes si quiere convertirse en Presidente. De hecho, todo puede ser utilizado en su contra, todo. Todas las cosas pueden ser utilizadas en su contra incluso la novedad que representa, su color de piel, su promesa de cambio, etc, todo puede utilizado en la forma en que uno quiera. Y también digo esto en términos conceptuales y no centrado en Obama. Por eso el contexto político, la personalidad del candidato, y la capacidad de sus estrategas de vislumbrar lo que hace el otro pueden ser muy importantes, y eventualmente definidores.

Todos queremos que Obama sea el próximo Presidente de los Estados Unidos. No porque sea buen presidente sino porque estamos convencidos que Mc Cain representa un proyecto inconveniente, mientras que Obama nos habla de mejores cosas.

Tres promesas son clave en Obama: enfrentar la crisis económica y apoyar al débil en este proceso. Los impuestos directos son un ejemplo claro de esta intención. La segunda promesa clave es moderar el guerrerismo del gobierno actual. El retiro gradual de Irak y el diálogo como vía para enfrentar algunos sucesos es bueno si queremos un mundo mejor. La tercera promesa tiene que ver con su liberalismo centrado en la persona: el derecho al aborto es la promesa central de este pensamiento. Yo estoy de acuerdo con las tres promesas, creo que las tres promesas son buenas. Además, ya una cuarta promesa, el color de su piel es, no hay que negarlo, una promesa de inclusión, y eso es bueno para la política en general. Por eso me parece un buen candidato. Lo expone bien, la pregunta es cómo acabará esta campaña. Recién se ha iniciado la campaña en sí. Y el proceso mismo va a definir al ganador, de allí que la personalidad del candidato sea central.

Que los cumpla ya es otro cantar. Salvo la tercera, sus cuatro promesas tienen dificultades complejas y que a veces escapan al control de mismo Presidente de EEUU. Sinceramente no me hago ilusiones con que los cumpla. A los 34 años tengo el escepticismo internalizado.

La personalidad es central. No me parece mal que haya quienes se centren en su personalidad y su capacidad de gobernante, pero sí me parece un riesgo.

Edson Baldeón

miércoles, 20 de agosto de 2008

SOBRE LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA DE ACCIÓN POPULAR


Acción Popular se alista a cambiar de Presidente. Víctor Andrés García Belaunde deja el cargo. Se trata de una elección de máxima importancia partidaria. Es la primera vez que el partido elige a su máxima autoridad política. Anteriormente era Fernando Belaunde la autoridad máxima de AP. Le sucedió Valentín Paniagua que no fue elegido sino aclamado, luego de ser propuesto por el mismo Belaunde. A Paniagua le siguió Vitocho García Belaunde que tampoco fue elegido Presidente sino que reemplazó a Valentín Paniagua al éste renunciar al cargo. Entonces será la primera vez que el partido ponga al voto a su máxima autoridad política. Y este es el primer punto que debemos tener en cuenta.
En segundo lugar, la importancia de esta elección reside en que el Presidente fija la línea política del partido. Esa es la gran tarea del próximo Presidente de AP para los próximos cuatro años ya sin Belaunde y sin Paniagua y en un contexto de elecciones municipales y regionales del 2010, y luego las generales del 2011.
El partido muestra actualmente innegable debilidad política manifestada en, por ejemplo, el hecho que el partido no participa en unas elecciones presidenciales en solitario desde 1985 cuando Alva Orlandini sacara 6 % de los votos y el partido era gobierno y lo lideraba el mismo Belaunde. Desde esa fecha el partido ha formado parte de alianzas electorales que no ganaron las elecciones en que participaron. Las realizadas en 1995, el mismo candidato García Belaunde ha manifestado que “no cuentan” por darse éstas en un contexto no democrático. Todo indica, pues, que en el 2011 tampoco AP tendría candidato propio y más bien tendría que aliarse con otros partidos.
Teniendo en cuenta estas dos circunstancias, quiero plantear algunos criterios que se podrían utilizar al momento de elegir al nuevo Presidente de AP. Presento estos cuatro criterios que podrían servir al momento de decidir a quién elegir como Presidente de AP.

1º. Solvencia mediática para presentar la línea política partidaria.
2º. Capacidad de acumulación de poder político personal.
3º. Capacidad de unir y mantener unido al partido.
4º. Capacidad de transferir su desempeño político personal al fortalecimiento del partido.

1º Solvencia mediática para presentar la línea política partidaria. El primer criterio tiene que ver con la fijación de la línea política del partido y la capacidad de presentarla a la ciudadanía con éxito. No se trata sólo de tener las ideas sino de hacer posible que ésta sea decepcionada por la ciudadanía de la mejor forma posible. AP tiene como candidatos a la Presidencia Luis Enrique Gálvez y a Javier Alva Orlandini ¿Cuál de los dos candidatos presentaría con mayor éxito la línea política del partido a la ciudadanía? Debe entenderse por éxito los resultados positivos en la población y no tanto la línea política en sí. Ambos candidatos son inteligentes, conocen el teje y el maneje de la política. ¿Pero cuál de ellos podría elaborar una mejor imagen política de tal forma que la población los escuche? Para esto importa poco lo que los acciopopulistas pensemos de las cualidades de los candidatos sino lo que el ciudadano común y corriente piense de Luis Enrique Gálvez o de Javier Alva Orlandini. ¿Cuál de ellos podrá labrar una mejor imagen política ante la ciudadanía de a pie? ¿La gente verá con más simpatía a una nueva figura, joven, carismática y talentosa como Luis Enrique Gálvez, o a alguien con una trayectoria conocida, figura de la partidocracia peruana, con toda la experiencia política de tener más de las 2/3 de sus 83 años en actividad política como Javier Alva Orlandini?

2º. Capacidad de acumulación de poder político personal. El segundo criterio para elegir al Presidente de AP tiene que ver con la acumulación de fuerza política del Presidente. Lo explico: casi todos los partidos eligen a su Presidente el que a su vez se constituye en su figura electoral. Así el Presidente del Partido Aprista hizo a Alan García Presidente del APRA porque tenía que potenciar electoralmente a su máxima figura. El PPC también hizo su Presidenta a Lourdes Flores Nano antes de que ésta sea candidata de Unidad nacional, Solidaridad Nacional hace lo propio con Castañeda, candidato y posteriormente alcalde de Lima, y el Partido Nacionalista tiene como su Presidente a Ollanta Humala. La relación es clara y evidente: la Presidencia es un lugar que lanza o mantiene en la escena política a una de los grandes liderazgos de un partido a fin de que este líder acumule fuerza política con sus declaraciones permanentes en los medios masivos y con la autoridad que le da ser la máxima autoridad de un partido nacional, lo cual permite al Presidente mejorar su popularidad para obtener la mayor votación posible en las próximas elecciones. Teniendo en cuenta que Luis Enrique Gálvez ha manifestado su intención de ser el candidato del partido para la alcaldía de Lima o la Presidencia de la República, y también teniendo en cuenta que Javier Alva Orlandini ha manifestado que no postulará a nada en las elecciones del 2010 ni en las del 2011, ¿cuál de los candidatos debe acumular fuerza política para postular a un cargo electoral que contribuya al fortalecimiento del partido? Obviamente, el único que postularía a cargos nacidos de elecciones: Luis Enrique Gálvez. Es esta la consecuencia lógica de mi planteamiento, y no de mi simpatía política.


3º. Capacidad de unir y mantener unido al partido. El tercer criterio para elegir al Presidente de AP tiene que ver con una de las funciones del Presidente: Constituir la Presidencia en un ente que unifique al partido como un todo. ¿Cuál de los dos podrá realizar esta función de la mejor manera? La lógica superficial indica que Javier Alva. La pregunta es, si no siendo candidato a nada en el 2010 ni en el 2011, JAO podría mantener la unidad del partido sabiendo los intereses diversos que salen a flote en contextos electorales. Podría suceder que los candidatos a la Alcaldía de Lima o a la Presidencia de la República quiten protagonismo político al Presidente del partido. Los que estamos en política sabemos que las figuras lectorales quitan protagonismo a los dirigentes partidarios y también sabemos que a la hora de la hora lo que prima son los intereses ¿Por qué tendría que suceder lo contrario con Alva Orlandini que no será candidato a nada como él mismo lo ha asegurado? Con Luis Enrique Gálvez como Presidente del partido y a la vez candidato del partido la unidad estaría de alguna forma garantizada. Pero cuando “X” es Presidente y “Y” candidato la unidad podría verse en apuros con las consecuencias negativas par la buena marcha del partido.


4º.Capacidad de transferir su desempeño político personal al fortalecimiento del Partido. El cuarto criterio que debemos tener en cuenta al elegir a un Presidente tiene que ver con la potenciación del partido como organización política. ¿Cuál de los dos candidatos puede potenciar al partido ante la ciudadanía, de tal forma que le dé vitalidad, lozanía, que lo renueve? Y es que no se trata solamente que el partido haga a Presidente a uno de los suyos y lo ubica como el primero entre iguales lo que redunda en que esta figura se convierte en una de las figuras mediáticas del escenario político peruano, otorgándole incluso cierto poder delegado.
Si el partido encumbra con el sitial más elevado que es capaz de dar a uno de los suyos, nada menos que de Presidente, tiene éste por fuerza que rendir, y rendir en beneficio del partido. No tiene que quedarse en un rendimiento personal sino en uno que redunde en beneficio del partido. Me pregunto, si Alva Orlandini no puede acumular poder político porque no va a ser candidato en la próxima elección, ¿Cómo podría hacer que esta imposibilidad redunde en beneficio del partido?
Una quinta y última consideración, y esta vez dirigido especialmente a los jóvenes del partido. Ustedes saben más que nadie que el futuro importa más que el pasado, que la obra les corresponde a los jóvenes. También deben saber que la Presidencia debe ser sopesada contraponiéndola al futuro, más que al pasado. El futuro es aliado de los jóvenes. Y el criterio temporal también debe ser sopesado adecuadamente a la hora de decidir quién podría ser nuestro próximo Presidente. Escuchen a todos, pero al final decidan según sus intereses generacionales. Pues defender nuestros intereses generacionales es siempre saludable, y lo es aún más en un partido que necesita renovación para conectarse con el electorado peruano que a fin de cuentas es un electorado joven. Como nosotros.
Edson Baldeón





domingo, 10 de agosto de 2008

¿CÓMO APROVECHAR LOS VICIOS PARA MEJORAR LA POLÍTICA?

A veces cuando leo a Jorge Mansilla puedo ver a un tipo muy duro y cuerdo cuando critica. Sin embargo, creo que hace un análisis incompleto de las cosas.
La vez pasada incidió en una falta de actitud democrática de los presidenciables y del actual Presidente de AP, cuya gestión apruebo. He tratado de ser claro, pero a veces no se me entiende bien lo que digo. Y lo que he venido diciendo implícita y en algunos casos más que implícitamente es que la democracia no es absoluta. Que la democracia no es la medida de las virtudes políticas, incluso que la democracia no es necesariamente siempre una virtud. Que, en resumen, la democracia no se muestra efectiva sino para ciertos órdenes, ciertos momentos y ciertos contextos, o alcances que pueda tener algún objetivo. De modo que la falta de democracia de alguien o de una institución no sería necesariamente en mi opinión sinónimo de algo negativo. Así que la crítica que viene por ese lado lo tomo muy relativamente. Y con esto respondo las palabras de JMN a mi escrito titulado "CÓMO DEBE HACER AP PARA AVANZAR COMO OPOCISIÓN".
No me es fácil responder a Eduardo Aguirre por cuanto no quiero entrar a responder adjetivos. Quiero mantenerme en el nivel del análisis y no en responder adjetivos, que además no creo que estén justificados. Más bien le pido a él que me ayude en mis propósitos.
JMN se ha convertido en el único que escribe cosas con argumentos. Aparte de él veo datos sueltos, emociones cortas, impresiones laxas, invitaciones sin mayor importancia, etc. No veo que AP debata por los foros. Y sin embargo, los argumentos de Jorge Mansilla se centran en tocar temas importantes pero siempre bajo la luz de negatividad. Es un crítico implacable e impecable contra García Belaunde, la cúpula en general de AP, las corruptelas, los vicios internos, etc. Así como también del gobierno aprista. Hasta aquí todo está bien. ¿Quién puede negar que alguien del perfil del buen Vitocho pueda ser criticable? ¿Quién puede negar que los vicios dentro del partido sean criticables? ¿Quién puede negar que el APRA haga un gobierno que puede ser criticado todo el tiempo?
¿Pero allí se agota el análisis? ¿Acaso no hay cosas rescatables que también debemos incluir en el análisis de las cosas? Y es que parece ser de mucha importancia que también se incluya las cosas buenas que siempre hay, que están siempre al lado de las malas, pero que no tiene el brillo de las otras, pero que es tan necesario rescatarlas.
¿Y por qué es necesario rescatarlas en el análisis? La respuesta a esta pregunta es lo que justifica este pequeño escrito.
Si tratamos de mirar las cosas negativas nos damos pronto cuenta que ellas por sí mismas forman algo así como un círculo vicioso. Cada una de estas cosas malas encuentra apoyo y aún justificación en los otros vicios. Así, la actitud elitista que critica Mansilla en Vitocho encuentra apoyo en los mismos vicios de los acciopopulistas de abajo y en su debilidad por el poder, así como en un sistema político peruano colmado de Torres Caros. Entonces, tratando de entender a Mansilla, estos vicios dan apoyo al encumbramiento de García Belaunde en el poder, tanto en AP como en su éxito en general. Entonces él critica los vicios de adentro y los de afuera.
Lo que vemos entonces es una crítica consecuente, justificada. ¿Pero en realidad es consecuente y está justificada tal crítica? Hasta cierto punto sí. Y esto es que hace que la palabra de Mansilla sea respetada, rechazada por algunos, pero atendibles por todos. Y aún no siendo acciopopulista tiene tribuna en los foros de acciopopulistas porque se cree que sus argumentos críticos están justificados en un medio vicioso, que su palabra es necesaria, porque, al fin y al cabo la decencia y la rectitud, a lo que por oposición se supone pretende Mansilla llegar, son valores que tienen cabida en un partido democrático, nacionalista y revolucionario, un partido que rechaza los matones, los camiones y los millones, un partido en suma que responde a las virtudes honestas y rectas de Fernando Belaunde y Valentín Paniagua. ¿Pero qué tan cierto es todo esto?
No podemos negar el valor de las críticas que como las de JMN se oponen a los vicios de dentro de AP y los de afuera. Pero contra ellas puede argumentarse que también son parte del paisaje. Que no soluciona nada de lo que critica. Que al no ser efectivas por resultado, se convierten en parte constitutiva del paisaje que tanto crítica. Y que se hace necesario un tipo de crítica diferente, que apunte a objetivos más modestos, pero más concretos. Por que como se sabe el infierno está tan lleno de buenas intenciones…
Tal vez Mansilla debe seguir con el tono de las criticas que hace, y que hay que saber valorar y calibrar, pero debe haber otras personas dispuestas a aprovechar las criticas de JMN para fertilizarlas. No tengo las cosas muy claras, pero creo que si hubiera correligionarios más atentos a corregir positivamente las criticas, a aprovechar éstas, a darle un giro y hacerlas productivas, sería otro el cantar. Pero veo que casi nadie argumenta. Veo que lo que hay son escritos muy generales, emociones puestas en papel, frases que tratan de ser efectistas, loas y vivas a algunos líderes que supongo hasta incomodarán a éstos, pues a hasta para destacar un liderazgo se tiene que demostrar cierta habilidad para no caer en el ridículo.
Un primer paso, para aprovechar, continuar y hacer efectiva las críticas como las de Mansilla es tratar de ver las cosas buenas de las cosas. Ver por ejemplo que las bases no son tan promiscuas, que tienen ciertos valores que rescatar. Allí está el ejemplo del paro nacional. En esa ocasión los pequeños dirigentes plantearon acciones en contra de la opinión de la cúpula de AP. Este acontecimiento bien mirado demuestra que no todos se venden, o que por lo menos hay resquicios que pueden ser aprovechados para hacer política, que sí hay ganas de hacer política, que pueden estar equivocados pero que tienen vigentes un sueño idealizado que les hace protestar contra los errores de un gobierno como el actualmente instalado. Mi opinión es que los críticos deberían poner más atención a este tipo de hechos, pues son estos tipos de hechos los que demuestran que el partido existe más allá de una cúpula. Ahora, yo solo hago el apunte pues es clara mi valoración de los altos cargos antes que por los bajos.
Otro ejemplo puede darse actualmente en el país. El gobierno coloca en un puesto destacado a alguien como Arana en el Foncodes. Ante este hecho, los críticos apuntan que la política del país es corrupto, que la idiosincrasia política es corrupta, que los antecedentes, etc, etc. Cualquiera que los lee podría creer que no hay solución posible. Que para los jóvenes que recién experimentan la política es siempre más rentable “acortar” los caminos y enriquecerse. No le dan a las juventudes mayores esperanzas, y en eso creo reside su mayor error. Por que en este caso, el de Arana y Foncodes, la prensa, la grande y la pequeña, se irritan, la sociedad civil se enoja, los ciudadanos comunes y corrientes desaprueban tal hecho. Y aunque sea por envidia, al buscar contraponerse recurren a los valores justos, a la honorabilidad, a la decencia, etc. Entonces estas cosas hay que rescatar. Hay que hacer ver a la gente que en medio de lo malo hay cosas buenas, y, lo más importante: que estas cosas buenas son lo que van a romper el círculo vicioso que tanto se critica. ¿Y como estas cosas buenas van a romper este círculo vicioso? Esta pregunta motiva la segunda razón de este pequeño escrito.
Creo que las cosas buenas no existen. Por lo menos no existen tal como lo pensamos idealizadamente. Que en realidad todas las cosas son tan complejas que es difícil saber si es buena o mala, y que, quizás no valga la pena saberlo o perder tiempo en descubrirlo.
Creo que hay que darle otra mirada a las cosas, que hay que ver el mundo como un infinito complejo de situaciones cuya precisión nunca lo sabremos, lo que sabremos son los resultados en nuestras percepciones de las cosas. Que nunca perderemos los vicios y las virtudes innatas a nosotros mismos, y que por cuya fijación en nosotros –por lo menos en un mundo como el actual- podemos aprovecharlos como datos duros.
Podemos ver, no gente buena luchando contra malos, sino percepciones e intereses que pueden confrontar contextualmente, y sólo contextualmente. Y que, por lo tanto, lo que hay que priorizar son reglas de lucha que reditúen en beneficio de las mayorías.
La envidia, la avaricia, los intereses, la ambición, de los que están en el poder son confrontadas y criticadas, no por lo honesto, o justo, sino por la avaricia, la envidia, intereses y ambición disfrazadas de ideales que reciban el apoyo de los otros (que también cojean de esta forma). Una lucha en fin de intereses contra intereses mediadas por reglas que rescatan a su vez las cosas buenas para hacer más efectiva las críticas de uno contra los otros. Ojo, no digo que el mundo sea así, lo que digo es que si se mira de esta manera puede ser útil las definiciones de reglas que coadyuven a un mundo más justo y más humano, en donde cada día haya cabida para más personas. No hablo de un mundo real, sino de una herramienta para tratar de mejorar las cosas ya que las otras están fallando.
Cuando más competencia entre agentes viciosos, cuanto más libertad, cuanto más transparencia –estas serían las reglas de lucha- más personas tratarán de entrar al juego y sacar el mejor provecho posible para sí. Debe crearse un mecanismo en donde las reglas aumenten automáticamente a mayor ambición, más envidia, más intereses, etc. Es decir, cuando las mayorías estén incluidas en el “juego”. Una mayoría que estaría siendo desaprovechada por las miras cortas de los que hacen el mundo actual. De tal forma en que llegue un momento en que sea imposible que los agentes viciosos puedan sacar más réditos haciendo cosas reprobables que haciendo cosas buenas. Entonces no tengan más opción que hacer cosas aceptables a los ojos de las grandes mayorías. Y, cosa importante, que este momento llegue como consecuencia de la misma competitividad y la aplicación de reglas que se autoafirman y autoexpanden por los mismos vicios de la gente.
Necesitaría más tiempo y más espacio para tratar este tema. Además no creo tener la talla intelectual como para teorizarlo en un todo, sino tan sólo de alcanzar algunos apuntes preliminares. De lo que estoy seguro es que las cosas como están como que están fallando y que se hace necesario algún mecanismo que traten de corregir estas fallas. Pero que a su vez no se recurra a la receta comunista ni a la neoliberal para avanzar en busca de un mundo cada vez mejor. Esa es la idea.
Saludos,
Edson Baldeón
http://edsonbaldeon.blogspot.com